15/3/12

A lo Boca, un desahogo necesario

   Después de una semana inesperada, plagada de derrotas en casa, con la participación complicada en el Grupo IV de la Libertadores, Boca llegaba a Sarandí con la obligación de ganar. Menuda tarea.

   En este blog lo hemos dicho, en twitter lo hemos afirmado desde la primer fecha, cuando Arsenal perdió 1-0 en Brasil ante Fluminense, “va a ser un hueso duro de roer para cualquier rival, en cualquier cancha”. Y vaya si lo fue.

   Desde el discurso de su técnico, Arsenal decía preocuparse solo por el torneo local (complicado con el promedio), y la Copa sería un evento secundario para ellos. Tan es así que menearon durante la semana la posibilidad de jugar con un mix de titulares y suplentes. Puro discurso. Llegado el momento, la Copa es seductora y la posibilidad de complicarle la vida a Boca mucho más todavía como para mirarla pasar. Y pusieron todo y jugaron con todo. Como debe ser.

   Boca sufrió y mucho. El partido fue complicado desde el comienzo. Porque Arsenal salió a atacar y presionar a Boca en su propio campo, y con mucha movilidad y precisión dominó desde el arranque, ante un equipo que consciente de la obligación de ganar no sabía como empezar a recorrer ese camino. Y las cosas se complican sobremanera a los diez minutos, cuando Roncaglia pierde feo en su sector, centro cruzado y Clemente queriendo sacarla al córner, apurado por un rival, la mete en su propio arco. A remarla de atrás de nuevo.

   Durante un cuarto de hora sobrevino el desconcierto. Porque Boca quería y no podía, y Arsenal llegaba con asiduidad y solo le faltó puntería en sendos remates desde afuera del área. Pero, el fútbol es impredecible, en el peor momento de Boca, un centro de Román que Silva no controla, Mouche aprovecha y marca un empate tan necesario como imprescindible. A partir de entonces y hasta terminar el primer tiempo el partido entró en una meseta, como si ambos tuvieran que tomar un respiro después del esfuerzo.

   En el segundo tiempo, Arsenal salió como se suponía jugaría todo el partido, se abroqueló en su campo, se dedicó a cortar caminos y a explotar la contra en velocidad. Boca tenía la pelota, pero le costaba lastimar. Román de gran partido, no tenía demasiada compañía como para asociarse. Rivero y Erviti en bajo nivel individual no acompañaban, Clemente subía pero no inquietaba demasiado, Mouche muy movedizo le costaba finalizar lo que insinuaba, y Silva, un dechado de sangre y sudor, lucha todas y en todos lados, pero como el arco lo sigue teniendo cerrado, se lo empieza a mirar de soslayo. Se imponía algún cambio con urgencia para revertir la situación y se produce la entrada de Ledesma por el Burrito. Y Ledesma no solo le da un cambio de ritmo importante al equipo, sino que a poco de entrar define a la perfección (tremendo pique corto hacia el punto penal), un centro atrás de Clemente en una definición muy similar al gol a  Independiente del domingo pasado.

   Con la ventaja en el bolsillo, Boca retrocede unos metros como para “cerrar el partido”, y Arsenal obligado a buscar el empate empieza a dejar huecos atrás. Pero ni la defensa (y el medio de contención) exhibe la solidez característica hasta hace poco (Arsenal estuvo demasiado cerca de empatar) ni se pudo aprovechar adelante y liquidar el partido pese a contar con varias situaciones propicias. Pero todo terminó 2-1 y ha sido un gran desahogo.

   En resumen, destacable como el equipo se sobrepuso al mal comienzo, el haber doblegado a un rival muy duro, haber alcanzado el segundo lugar en el grupo y haber ganado de visitante, cosa que sabemos no es fácil en la Libertadores. Como notas preocupantes y para tomar nota, el bajo nivel de algunas individualidades (Rivero, Erviti), que viene de algunos partidos atrás, puntualmente el mal partido de otros que venían destacándose (Somoza, Roncaglia), varios desacoples defensivos que hacen permeable a una defensa que se destacaba por su solidez, serios errores en la transición ataque – defensa, que por ejemplo, dejaban expuesto al Flaco Schiavi en mano a mano con un delantero lanzado en velocidad y con espacio, algo extremadamente peligroso, pese a que el Flaco con su inestimable experiencia lo pudo solucionar una y otra vez.

   Muchas cosas para mejorar, pero como siempre se dice siempre es más fácil hacerlo mientras se gana. Ahora a cambiar el chip por un par de semanas y volver a enfocar el Clausura. Toca partido bravo en San Juan. Pero de eso se hablará mañana. Hoy toca respirar un poco más tranquilos. No es poca cosa.

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