5/6/11

Diagnóstico: Enfermedad autoinmune

   Las enfermedades autoinmunes son aquellas en las que nuestras defensas o sistema inmunológico funcionan de un modo anormal reaccionando frente a algunas células de nuestro cuerpo como si fueran "enemigos" y por tanto dañándolas. Este desequilibrio puede afectar a uno o varios órganos y tejidos.

   Hace tiempo que venimos sosteniendo que Boca es el principal rival de Boca, y hoy esto se vio demostrado en la práctica. Boca se autoagredió, la defensa agredió al equipo.

   Todo empezó allá por los 25´ del primer tiempo. Hasta ese momento el partido se desarrollaba parecido al de la fecha anterior con Newell´s. Sin ser un dechado de virtudes, Boca dominaba terreno y pelota, llegaba con peligro (el arquero le saca una “imposible” a Caruzzo) y parecía que el gol estaba al caer. Quilmes no hacía pie, no podía tener la pelota, y aparecía como custodiando un empate que no le servía. Pero en el momento menos pensado empezaron desaguisados defensivos propios de principiantes.

   Todo empezó con un despeje apurado y equivocado de Luchetti con el pie a un pase inofensivo hacia atrás, la pelota le cae a Insaurralde (de pésima actuación), que se la da a un rival, generándose un corner a favor del local. De ese córner se genera un centro desde el otro lado, que Caruzzo, solo, con Luchetti detrás, peina y convierte en gol para Quilmes, que ni soñaba estar en ventaja. Pocos minutos después, en otro córner, cedido por Luchetti, en gran intervención ante Romeo (estaba en off side), el propio arquero sale muy mal y le baja en bandeja la pelota a Gerlo ¡¡¡a Gerlo!!! para que solo ponga el pie y marque el segundo gol. Y cinco minutos más tarde, otra vez Luchetti se luce y tapa el tercero en medio de una defensa estática que no atinaba a parar a nadie.

   Al término de primer tiempo, pocos se salvaban del incendio, nadie de atrás, solo Chávez y algo de Somoza del medio y los dos delanteros. El remedio que procuró Falcioni en el entretiempo y el comienzo del segundo vino en forma de dos cambios. Rivero por Erviti (¿algún día jugará siquiera para llamar la atención que está en la cancha?), y Noir por Colazo (el pibe viene de mal en peor, hoy justificó plenamente el cambio, y encima le anularon mal un gol con el partido en cero). Con esto Boca se plantó como los equipo de varias décadas atrás. Cuatro en el fondo, dos volantes de marca, uno de creación, y tres delanteros, (Noir y Mouche bien de “wines” y Martín como centrodelantero bien marcado). Y el remedio dio resultado. Al menos para evitar la catástrofe. Y no fueron para nada por virtudes tácticas ni nada parecido. Solo fue por obra de la buena puntería.

   Primer Palermo, sí, el Eterno e Inoxidable Goleador, que nos está provocando los últimos ardores de garganta (¡¡¡Como te vamos a extrañar!!!), clavó un furibundo tiro de 30 metros en el ángulo, y poquitos minutos más tarde, Pochi Chávez, también desde afuera, vence el arco cervecero y decreta el empate. Parecía que al final Boca se lo llevaba por delante, más por carencias del rival que por virtudes propias, pero no fue así. Se terminó la buena puntería, no se tomaron buenas decisiones en las contras, se estuvo cerca pero no pudo ser.

   Se mantiene el invicto de ocho fechas, pero el empate sirve de poco. La punta definitivamente es inalcanzable y la Sudamericana merced al empate de Rácing sigue estando a un punto, aunque se depende del resultado de mañana de Argentinos Jrs. que si vence a Estudiantes alcanza la línea de Rácing.

   Si queremos ser positivos, ya se suma un punto más que en torneo pasado, a falta de jugar 6. Se está a dos puntos del objetivo (modesto) de iniciar la próxima temporada con 100 puntos. Demasiado poco logro para tanta inversión en dinero y expectativas.

  

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